examenes

Al final de cada trimestre escolar llegan los «temidos» exámenes finales. Fundamentalmente, el resultado de la evaluación va a depender, más que de ninguna otra cosa, del trabajo realizado durante en los meses previos, pero también será muy importante el estado personal y emocional en que se realicen los exámenes.

Por eso, a continuación, queremos compartir una serie de consejos para sacar el máximo partido.

1. Establecer un horario fijo de estudio: la continuidad y la constancia en el trabajo diario son claves para desarrollar unos hábitos de estudio y conseguir buenos resultados en los exámenes.
Para ello también es importante observar cuándo se rinde más, si a primera hora de la tarde o, por el contrario, por la noche. En cualquier caso, hacer un repaso justo antes de irse a dormir, también es una buena recomendación, ya que durante el sueño el cerebro procesa la información recibida y, al despertar, se expresará mejor.

2. Realizar una dieta sana: tomar alimentos que aporten energía y evitar digestiones difíciles. Principalmente, arroz, pasta y verduras. No conviene tomar bebidas energéticas (café, RedBull…), pero sí puede ser muy útil el chocolate, por su efecto de aporte rápido de energía, sobre todo, como aperitivo entre exámenes (chocolatinas, galletas…). Y por último, no olvidar tomar suficiente cantidad de agua.

3. Concentración y relajación: tanto si se llevan los exámenes poco o muy preparados, los nervios siempre pueden aparecer y, en el peor de los casos, tirar por la borda todo el trabajo realizado.  Para ello, lo principal es «aceptarlos«, pensar que son algo natural y poner en marcha alguna técnica de concentración-relajación, por ejemplo: hacer respiraciones profundas colocando la espalda recta y las manos sobre las piernas, o poner los codos sobre la mesa y las manos alrededor de la cara para abstraernos del resto del grupo y concentrarnos sólo en el examen.

4. Pensar bien: la clave para realizar un buen examen es pensar en hacer el mejor examen posible. Al igual que en un partido o un juego decimos que lo importante es «participar», poniendo la atención sólo en «hacer el examen», no en el resultado (con pensamientos tipo «voy a suspender», «me juego el trimestre», etc.) , las preocupaciones se orientarán a buscar las soluciones para conseguir el mejor resultado.

5. Estudiar: Por mucho que se diga, no tiene nada malo estudiar el día antes de un examen. Al contrario, puede ayudar a establecer relaciones entre la memoria a corto plazo y la memoria a largo plazo. Lo que no se va a conseguir en ningún caso es dominar los días previos lo que no se haya estudiado durante los días o semanas previas, pero con este último trabajo preparamos a nuestra mente a buscar la información en la memoria de la misma forma que lo hará en los exámenes.